Recientemente, hemos tenido el privilegio de vivir una experiencia maravillosa: un grupo de personas usuarias visitó las instalaciones de una hípica, sumergiéndose en un entorno natural y compartiendo momentos que quedarán grabados en nuestra memoria.

Desde el primer momento en que nos acercamos a los caballos, el ambiente cambió. La majestuosidad y nobleza de estos animales provocaron sonrisas inmediatas. El contacto directo (acariciar sus crines, sentir su respiración y, para algunos, vivir la experiencia de poder darles de comer) actuó como un bálsamo emocional.

Estudios confirman que la equinoterapia reduce los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y ayuda a combatir la soledad. Nuestros participantes no solo disfrutaron, sino que experimentaron una mejora en su estado anímico, autoestima y sensación de capacidad, derribando barreras físicas y psíquicas en un entorno seguro y lúdico.

Lejos del ruido urbano, la hípica ofreció un entorno sereno, rodeado de naturaleza. Respirar aire puro y observar la vida de campo ayudó a mejorar el bienestar físico y mental de todos los asistentes. Esta desconexión permitió un aumento en la motivación y la estimulación de los sentidos.

El broche de oro fue disfrutar, en grupo y al aire libre, de una auténtica paella. Comer juntos no fue solo una comida, sino un acto de celebración y compañerismo. Compartir la mesa fortalece lazos, fomenta la socialización y refuerza el sentimiento de pertenencia a un grupo, fundamental para mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

Esta jornada ha demostrado que las actividades al aire libre con animales son una herramienta poderosa. Se ha logrado una mejora notable en la movilidad, la coordinación y, sobre todo, una sensación de felicidad y autonomía renovada.
Agradecemos a todos los que hicieron posible este día, y en especial al CLUB HÍPICO MEDITERRÁNEO donde la conexión con los animales y la naturaleza ha demostrado ser, sin duda, la mejor terapia.