Como ya es tradición al iniciar el estío, nos subimos al autobús de Planabus con destino a la Playa del Pinar en el Grao de Castellón.
Un año más, disfrutamos de su maravilloso punto accesible, aprovechando la sombra de la zona con toldo, la plataforma para acercarnos a la orilla y las sillas anfibias, que permitieron a nuestros residentes disfrutar de un baño seguro en el mar.
Tras un almuerzo espectacular con horchata y fartons frente a las olas, nos trasladamos al propio Pinar. Allí disfrutamos de una deliciosa paella a la sombra de los pinos, amenizada con música, risas y juegos antes de emprender el camino de regreso.










Estas salidas van mucho más allá del ocio. Tienen un valor terapéutico y emocional incalculable. Ver la emoción en los ojos de personas que llevaban años sin ver el mar, o décadas sin sentir el agua salada en la piel, nos recuerda por qué nuestro trabajo tiene tanto sentido. ¡Gracias a todo el equipo y personal de apoyo, y familias, por hacer posible este día tan mágico!















